Oh Dios por ti suspiro desde que apunta la aurora, heme aquí para cumplir tu voluntad, bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo, alabémosle y ensalcémosle por todos los siglos. Adoremos eternamente al Santísimo Sacramento.

Con tu Esposo y tu Hijo, bendícenos Virgen María.
                                                                      
M.M.D.C.

Al momento de despertar del sueño y tomar conciencia de la vida, aceptémosla como un don gratuito de Dios, Amor infinito. Propongámonos emplear todo nuestro día en una continua búsqueda de la Mayor Gloria de Dios.

Ofrezcámonos a cumplir su Divina Voluntad; para ello recitamos las palabras del apóstol: He aquí que vengo para hacer tu voluntad (Hebreos, 10,9). En seguida en un acto de profunda adoración a la excelsa Trinidad oramos:

Oh Dios, caridad  por esencia, humildemente me postro delante de Ti.

Te adoro y te doy gracias en unión de la gran víctima de amor, Jesucristo, Señor nuestro.

A Ti me ofrezco como víctima de este mismo amor.

A ti me inmolo es espíritu de reparación y acción de gracias.

Suplicándote, Oh Dios mío, que te dignes aceptarme y que hagas de mí y de todo mi ser un holocausto.

Haciéndome digna(o) de cumplir en mí, todos tus designios.

Que tu amor, Oh Dios mío, me consuma en el tiempo y en la eternidad. Amén.

La Madre Margarita Irradia al Dios Amor

Bajo los rayos del Sol Divino de la Eucaristía.

“No puedo decir ni escribir todo aquello que Dios ha hecho en mi. Contemplé mi vida pasada, es una historia de amor, vi nuevamente las escenas e imágenes que representaban mi vida y en todo estaban las huellas divinas del Amor, ah! ¿Qué debo decir?, es un amor de predilección. El me lo ha dicho. |…| Contemplé en un éxtasis ese amor, amor a Él, sólo a Él!, el me lo aseguró: Todo irá adelante, luego me dice de hacer nuevamente nuestra petición, pero, ya ha sido escuchada! |…| Fue un instante, no más que un instante, un éxtasis indescriptible de Amor. Cuando volví por completo a mi normalidad, ofrecí a Dios por medio de Jesús Sacramentado, mis resoluciones y mis propósitos.

Le pregunté si las aceptaba. “Pero, si te lo he sugerido y dictado Yo mismo! Dulce palabra! Comprendí que quería que fuera a su misión de Amor.  En resumen, El amaba la Margarita y a su alrededor habría multiplicado miles y miles de Margaritas. Es el deber de la primera Margarita hacia las otras; justamente debemos ser una aureola de Margaritas, en su Iglesia. En la Iglesia. Ahora más que nunca debe dar su respuesta, la que nosotras esperamos con el corazón ferviente y palpitante. Jesús me dice: “coraje!, estoy por darles la respuesta y será por medio de María” Cómo? Él lo sabe! |…| Por lo tanto, a nosotras nos toca ser las margaritas de pétalos pequeños, Que Jesús, debe deshojar a su beneplácito, permaneciendo en el centro, el botoncito con el corazoncito de oro: que es el amor!!!
Todo el día me ha hablado de Margaritas. Y luego Jesús me dio la respuesta.
Al momento de retirarme me dice:

“Ve, llevando mi amor y mi palabra y sé un rayo de luz que ilumine y encienda, sé dentro de la Comunidad y de todos aquellos que encuentres, una sonrisa de mi dulzura y de mi bondad, sé una sonrisa de Dios!”